El incumplimiento de esta normativa acarrea severas sanciones que van desde multas económicas hasta el cierre de establecimientos. La transformación digital de la DIAN permite a la entidad cruzar millones de datos en tiempo real, incluyendo facturación, nóminas y retenciones, lo que ha elevado el estándar de precisión exigido a los contribuyentes. Según Matías Umaschi, CEO de Payana, “Hoy la DIAN tiene toda la información.
El desafío ya no está en reportar, sino en verificar que lo que está registrado sea correcto”. Los errores más comunes, como no revisar las facturas cargadas en el sistema oficial, omitir comprobantes o realizar ajustes contables sin reflejarlos, pueden derivar en sanciones automáticas. Las penalizaciones son severas: no expedir facturas correctamente puede acarrear multas del 1 % del valor de las operaciones no facturadas, mientras que errores en la información exógena pueden generar sanciones de hasta el 5 % del valor involucrado. Yeferson Rodriguez, Supervisor contable de Ventus Consultores, advirtió que estas sanciones pueden llegar “hasta el cierre temporal de establecimientos en casos de reincidencia”. Hasta marzo de 2025, la DIAN ya había reportado 1.457 cierres por este motivo.
Más allá de ser una obligación, la facturación electrónica se presenta como una herramienta estratégica que optimiza procesos, reduce costos y mejora la competitividad. Plataformas especializadas facilitan la adopción de este sistema, que para agosto de 2025 ya era utilizado por más de 15.566 contribuyentes habilitados, generando un promedio de 10 millones de documentos diarios.












