En una mesa técnica organizada en la Pontificia Universidad Javeriana, especialistas nacionales e internacionales coincidieron en que estos impuestos son una “estrategia de desarrollo” que salva vidas y reduce inequidades. Se destacó la experiencia de la reforma tributaria de 2016, que al triplicar el impuesto a la cajetilla de cigarrillos logró una caída del 34 % en el consumo en solo dos años, demostrando la efectividad de usar el precio como política de salud. Ahora, la atención se centra en el alcohol, cuyo consumo es responsable de cerca de 10.000 muertes anuales en el país. Los expertos señalan el caso de la cerveza, que concentra el 95 % del consumo de alcohol y cuyo bajo precio facilita un inicio temprano en adolescentes. Juan Camilo Herrera, investigador de PROESA, subrayó: “Reforzar los impuestos es clave para retrasar la edad de inicio y reducir daños en salud pública”. Esta discusión académica se alinea con la agenda legislativa del Gobierno, ya que, según se ha informado, el proyecto de reforma tributaria que se prepara para financiar el presupuesto de 2026 incluiría un aumento en las tarifas del impuesto al consumo de bebidas alcohólicas y cigarrillos. Esto sugiere que la propuesta tiene viabilidad política y podría convertirse en un componente central de la próxima reforma fiscal del país.