La propuesta se basa en evidencia contundente. La reforma tributaria de 2016, que triplicó el impuesto a los cigarrillos, provocó una caída del 34% en el consumo en solo dos años, mientras que el recaudo casi se duplicó, demostrando la efectividad de la medida. Ahora, el foco se amplía al alcohol, especialmente a la cerveza, que representa el 95% del consumo en Colombia y cuyo bajo precio facilita el inicio temprano en adolescentes.

Juan Camilo Herrera, investigador de PROESA, subraya que “reforzar los impuestos es clave para retrasar la edad de inicio y reducir daños en salud pública”. Organizaciones como la Fundación Anáas, la OMS y el Banco Mundial respaldan esta política, señalando que es una de las herramientas más costo-efectivas para combatir las enfermedades no transmisibles. Blanca Llorente, de Anáas, recalca que estos tributos son parte de la “caja de herramientas” con resultados demostrados. Lejos de ser un simple debate fiscal, se presenta como una “política de vida” que podría prevenir miles de muertes y proteger a las nuevas generaciones.