“Dinero que antes se usaba para pagar salarios, proveedores o servicios básicos ahora queda atrapado en manos del Estado”, afirmó.

Un ejemplo citado es el de un piqueteadero que vende una picada de $147.000; antes esta transacción no estaba sujeta a retención, pero ahora genera una retención de $2.200.

Aunque la cifra parece menor, acumulada en múltiples ventas representa una disminución significativa del efectivo disponible para el comerciante.

Adicionalmente, otro decreto, el 572, aumentó las tarifas de retención con el fin de anticipar ingresos y equilibrar las finanzas públicas, lo que agrava la situación para los empresarios. Según Plaza, “en lugar de apoyar a los empresarios para que crezcan, el Gobierno los está exprimiendo como naranja”.