Sin embargo, la transición no ha sido pacífica.

La Asociación Cartagenera de Cocheros (Asocarcoch) anunció una marcha y una huelga de hambre indefinida, argumentando que la Alcaldía pretende que entreguen sus coches, que son su patrimonio, para administrar vehículos que no serán de su propiedad. Yesid Soto, presidente de la asociación, expresó su temor: “Mañana la Alcaldía va a buscar un operador para que administre esos coches, y se nos da la patadita más adelante porque no somos propietarios de los coches”. Mientras tanto, el alcalde ha denunciado presuntas amenazas contra funcionarios involucrados en el proyecto y ha reafirmado que no permitirá la operación de carruajes 'piratas', consolidando una transformación que divide opiniones entre la modernización y la preservación de una tradición.