Los pasajeros relataron que, estando a punto de tocar tierra, “el avión se elevó como un cohete”.

Inicialmente, la tripulación indicó que era una maniobra normal, pero el piloto explicó posteriormente que no pudo aterrizar debido a la obstrucción en la pista. Tras el susto, el vuelo retornó al aeropuerto El Dorado en Bogotá, ya que no contaba con combustible suficiente para esperar en el aire. La aerolínea activó sus protocolos y reprogramó el viaje para la mañana siguiente. Horas después, la Aeronáutica Civil emitió una comunicación explicando que el vehículo de bomberos se encontraba en la pista realizando labores de limpieza de “material contaminante” como resultado de operaciones militares que habían tenido lugar previamente en el aeropuerto. Este incidente ha puesto de relieve los desafíos de coordinación en aeropuertos de uso mixto (civil y militar) y ha suscitado un debate sobre la seguridad operacional, ya que la presencia de cualquier obstáculo en una pista activa representa un riesgo de alta gravedad.

Las autoridades investigan los detalles para prevenir que una situación similar se repita.