Su caso, que incluye un presunto intento de suicidio y una compleja solicitud de extradición, ha revelado una trama de intriga que podría extenderse a otros fallecimientos.

El caso se remonta a abril de 2025, cuando dos menores murieron y otras dos personas resultaron intoxicadas tras consumir frambuesas con chocolate presuntamente contaminadas con talio, un metal pesado altamente tóxico. Las sospechas recayeron sobre Guzmán debido a su relación extramatrimonial previa con el padre de una de las víctimas.

La investigación de la Fiscalía reveló elementos que sugieren premeditación, como búsquedas en internet que la empresaria habría realizado sobre los “efectos del talio en el organismo humano” semanas antes del suceso.

Tras los hechos, Guzmán abandonó Colombia y su rastro se siguió por Argentina, Brasil y España, hasta llegar al Reino Unido.

Su localización se produjo de manera insólita: fue rescatada del río Támesis en Londres en lo que parece ser un intento de suicidio. Desde entonces, permanece hospitalizada en “delicado estado de salud”, según la fiscal Deicy Jaramillo, y bajo la Ley de Salud Mental británica, lo que ha pausado temporalmente el proceso de extradición solicitado por Colombia. La trama se ha vuelto más compleja con la decisión de la Fiscalía de reabrir la investigación por la muerte en 2021 de Alicia Graham Sardi, esposa de la expareja de Guzmán, quien presentó síntomas similares a la intoxicación por talio antes de fallecer. De ser extraditada y declarada culpable, Guzmán podría enfrentar una condena de entre 40 y 50 años de prisión.