El nuevo componente de competencias socioemocionales evaluará aspectos que hasta ahora no formaban parte del examen estandarizado.

Entre ellos se encuentran la conciencia emocional, que es la capacidad de reconocer los propios sentimientos y sus causas; la regulación emocional, para gestionar la ansiedad o el estrés en situaciones de presión; la autonomía personal, relacionada con la toma de decisiones responsables; la inteligencia interpersonal, que abarca la empatía y la resolución de conflictos; y las habilidades para la vida, orientadas a prevenir conductas de riesgo. De esta manera, el examen de Estado dejará de ser una fotografía puramente académica para ofrecer un perfil más completo del estudiante, valorando no solo lo que sabe, sino también cómo piensa, siente y convive. Esta transformación busca alinear la evaluación con un modelo educativo que prioriza el bienestar mental y la formación de ciudadanos integrales, capaces de enfrentar los desafíos de la vida más allá del aula.