Los delincuentes provocan un pinchazo para luego acorralar al conductor y obligarlo a pagar sumas exorbitantes por reparaciones innecesarias.
El modus operandi, según el relato de una de las víctimas, comienza cuando el vehículo sufre un pinchazo en una zona estratégica como el puente.
Inmediatamente, aparecen individuos que, con presiones, dirigen al conductor a un taller de llantas cercano.
Una vez allí, los estafadores afirman que el neumático tiene múltiples daños que requieren una gran cantidad de parches.
En uno de los casos denunciados, a un conductor le cobraron un millón de pesos por supuestamente colocar 23 parches en sus llantas. La víctima relató que se sintió acorralado y presionado, y solo después de pagar y abandonar el lugar comprendió que había sido víctima de un engaño. Esta modalidad delictiva se aprovecha de la vulnerabilidad y la urgencia del conductor, utilizando la intimidación para realizar cobros desmedidos por reparaciones que a menudo son falsas o innecesarias. La persistencia de esta estafa en puntos críticos de la ciudad enciende las alertas sobre este tipo de delincuencia urbana que convierte un imprevisto mecánico en una situación de extorsión.












