Esta variante, también conocida como J.2.4.1, ha mostrado un aumento en su circulación en América del Norte, Asia y Europa, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), y tiende a tener un impacto más severo en adultos mayores. A pesar de la alerta, las autoridades sanitarias colombianas han aclarado que, hasta el momento, no se ha registrado un incremento en la incidencia de infecciones respiratorias agudas graves, hospitalizaciones o fallecimientos asociados a este subclado en el país. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, aseguró que la ciudad está preparada para atender cualquier eventualidad.

Los síntomas de esta variante son similares a los de otras gripes, como fiebre, tos y malestar general, aunque su aparición suele ser más abrupta.

Las autoridades recomiendan mantener la vacunación contra la influenza, pues la dosis disponible en Colombia contiene la cepa A/H3N2 y, aunque existen diferencias con el subclado K, su aplicación reduce significativamente el riesgo de complicaciones. Se ha hecho un llamado a la ciudadanía a reforzar las medidas de autocuidado, como el lavado de manos y el aislamiento en caso de presentar síntomas.