Antes de fallecer, uno de los ocupantes alcanzó a decirle a un uniformado que “llevaba la granada para la ciudad de Bogotá, así como las armas que iban a ser entregadas en esta ciudad”. Esta declaración, junto con el hallazgo de más armamento y municiones en el baúl del carro, cambió el enfoque del caso de un simple accidente a una investigación por tráfico de armas. La identidad de una de las víctimas, Christian Jairo Barreto Carvajal, añadió más complejidad al asunto.

Barreto era un expolicía destituido en 2020, con antecedentes por delitos como violencia intrafamiliar, porte ilegal de armas, concierto para delinquir y secuestro extorsivo. Las autoridades descartaron que se tratara de un atentado contra el peaje o la fuerza pública, consolidando la hipótesis de un trágico error en la manipulación de material de guerra durante una operación de transporte ilegal.