El grupo guerrillero comunicó que la medida restrictiva de movilidad se llevaría a cabo desde las 6:00 a.m.

del 14 de diciembre hasta la misma hora del 17 de diciembre. En su declaración, el ELN argumentó que el paro es una manifestación contra las "amenazas de intervención imperialista" y la "injerencia del imperialismo norteamericano" que, según ellos, busca profundizar el "saqueo" de los recursos naturales de América Latina. La organización advirtió a la población civil abstenerse de viajar por carreteras y ríos, y recomendó "que los civiles no se mezclen con militares para que eviten accidentes".

La amenaza se extendió a todo el país, con especial énfasis en departamentos como Antioquia, Valle del Cauca, Cauca, Arauca, Chocó, Norte de Santander y Nariño, donde tienen una fuerte presencia.

La respuesta del Gobierno colombiano fue inmediata y contundente. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el anuncio como un "constreñimiento criminal" y rechazó la justificación, afirmando que "el cartel del narcotráfico y el terrorismo del ELN persiste en amenazar al pueblo colombiano". El ministro aseguró que la fuerza pública desplegó "todas sus capacidades" para garantizar la seguridad durante la temporada navideña y ofreció recompensas por información que conduzca a la captura de Gustavo Aníbal Giraldo, alias "Pablito", jefe militar del grupo. Este contexto subraya la peculiaridad de la justificación del ELN, que vincula una acción armada interna con la política exterior de Estados Unidos, una narrativa que el gobierno colombiano desestima como una excusa para ejercer terror.