El suceso activó protocolos de seguridad y puso en evidencia los riesgos asociados al transporte de materiales peligrosos en las principales vías del país. El hecho ocurrió en la madrugada del 3 de diciembre a la altura de la calle 233, frente al centro comercial Bima, afectando uno de los principales corredores de acceso a la capital. El vehículo de carga, perteneciente a una caravana de seis camiones de la Industria Militar (Indumil) que se dirigía hacia Soacha, sufrió una aparente falla estructural que provocó que su semirremolque colapsara y se partiera en dos. La carga consistía en 32 toneladas de ANFO, un explosivo de alta potencia utilizado en minería y construcción. Inmediatamente, unidades especializadas del Ejército y personal de la concesión vial acordonaron la zona y cerraron un carril en sentido norte-sur como medida preventiva, lo que generó una severa congestión vehicular que afectó a miles de personas que se desplazaban desde municipios como Chía, Zipaquirá y Cajicá. Indumil confirmó la naturaleza del material transportado, pero aseguró en un comunicado que “no existe riesgo” para la ciudadanía, mientras se adelantaban las labores para traspasar la carga a otro vehículo. Las autoridades recomendaron a los conductores tomar la Carrera Séptima como ruta alterna para mitigar el impacto en la movilidad. La hipótesis principal que se maneja sobre la causa del incidente es una falla estructural en el chasis del tractocamión.