Un indignante caso de maltrato animal en Antioquia, difundido masivamente en redes sociales, culminó de una manera insólita cuando el presunto agresor se entregó a las autoridades. La sorpresa fue mayúscula al presentarse acompañado de un perro dentro de un guacal, generando dudas sobre si se trataba del mismo animal agredido y convirtiendo el hecho en un extraño episodio de la lucha contra la crueldad animal en el país. El suceso se originó a raíz de un video que circuló el 3 de noviembre de 2025, mostrando a un hombre en el municipio de Bolívar, suroeste antioqueño, atacando con sevicia a un perro. La brutalidad de las imágenes desató una ola de rechazo nacional y movilizó a la ciudadanía y a las autoridades. El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, reaccionó ofreciendo una recompensa de 50 millones de pesos por información que condujera a la captura del responsable.
La presión social y mediática surtió efecto rápidamente.
Horas después, el sospechoso, identificado en algunos reportes como Fernando Oviedo, se presentó voluntariamente ante la Policía.
Sin embargo, el giro bizarro de la historia ocurrió cuando llegó portando un guacal con un canino en su interior. Este acto generó de inmediato la pregunta de si el animal presentado era la víctima del video. El gobernador Rendón lo expresó así: “Es tarea de los veterinarios evaluar si se trata del mismo animal, y corresponde a la Fiscalía y a la Policía esclarecer lo sucedido”. Mientras un equipo de veterinarios de la Policía Ambiental examina al perro para verificar su identidad y estado de salud, el caso ha puesto de relieve el poder de la denuncia ciudadana y la extraña psicología de un agresor que, acorralado, intentó un acto que oscila entre el arrepentimiento y una posible estrategia de defensa.
En resumenTras la viralización de un video de crueldad animal en Antioquia, el sospechoso se entregó de forma bizarra, llevando consigo un perro. Este giro inesperado ha dejado a las autoridades con la tarea de verificar si el animal es la víctima, mientras el caso subraya el impacto de la presión social y la extrañeza de la conducta humana frente a la justicia.