El hallazgo de altares de brujería y magia negra en una zona boscosa de Bucaramanga provocó un operativo municipal y desató la alarma entre la comunidad. El propio alcalde de la ciudad denunció que las prácticas rituales podrían estar dirigidas contra la ciudad y personas específicas, haciendo un llamado a la "unión en oración". El operativo se llevó a cabo en la comuna cinco, al inicio de la vía a Chimitá, donde autoridades como la Policía, la empresa de aseo y la Secretaría del Interior desmontaron los altares. Estos contenían velas, figuras, tabacos y otros objetos rituales que, según la Alcaldía, estaban dispuestos de forma permanente y generaban zozobra entre los vecinos.
El alcalde Jaime Andrés Beltrán utilizó su cuenta en la red social X para comunicar el hallazgo, enmarcando el suceso en un contexto de confrontación espiritual. “En Bucaramanga descubrimos una zona boscosa totalmente adaptada para altares de brujería, santería y prácticas de magia negra contra nuestra ciudad y personas específicas.
Les pido a todos los bumangueses que nos unamos en oración por Bucaramanga”, manifestó el mandatario. Esta reacción oficial, que mezcla la gestión del espacio público con un llamado a la fe, es lo que convierte el hecho en una noticia particularmente insólita. Mientras la Secretaría del Interior aseguró que la intervención buscaba devolver la tranquilidad al sector, la Fiscalía evalúa si existen delitos asociados a estas prácticas. La respuesta del alcalde, sin embargo, trasladó el debate del ámbito administrativo al espiritual, generando una amplia discusión sobre el rol de las creencias personales en la función pública.
En resumenEl descubrimiento de altares de brujería en una zona boscosa de Bucaramanga movilizó a las autoridades locales, quienes desmontaron los objetos rituales. El alcalde Jaime Andrés Beltrán calificó el hallazgo como un ataque de "magia negra contra la ciudad", generando una inusual reacción al pedir a los ciudadanos unirse en oración, lo que mezcló la gestión pública con un discurso espiritual y desató un debate sobre la respuesta institucional.