Para los aliados de Venezuela, el impacto ha sido inmediato. Trump declaró que Cuba "parece que está a punto de caer", argumentando que la isla ha perdido su principal fuente de ingresos con el fin del suministro de petróleo venezolano. Esta vulnerabilidad se agrava con la confirmación de la muerte de 32 militares cubanos en Caracas. En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega ha reaccionado con un silencio interpretado como señal de alarma, reforzando la vigilancia interna ante el temor de que Washington pueda replicar una estrategia similar en Managua.

Analistas advierten que el "efecto dominó" podría desestabilizar a los gobiernos que dependían del apoyo económico y político del chavismo.