Esta decisión ha generado desconcierto y ha sido interpretada como un pragmático desaire a las figuras que durante años lucharon contra el chavismo.
En sus declaraciones, Trump fue contundente al afirmar que Machado "no tiene apoyo ni respeto" en Venezuela y que su reciente Premio Nobel de la Paz "no tuvo nada que ver con mi decisión".
Este rechazo a la principal figura opositora ha sido una de las mayores sorpresas de la crisis. La estrategia de Estados Unidos parece haberse decantado por negociar directamente con Delcy Rodríguez, una figura del chavismo, en lugar de empoderar a la oposición democrática. Por su parte, Machado y otros líderes opositores, como Edmundo González Urrutia, han reaccionado pidiendo que se respete el resultado de las elecciones de 2024, en las que aseguran haber obtenido la victoria. Han llamado a los venezolanos a prepararse para la "reconstrucción nacional" y a mantenerse "vigilantes, activos y organizados hasta que se concrete la transición democrática".
Sin embargo, al ser desplazados por Washington como contraparte directa del chavismo, su capacidad de influencia en el proceso de transición parece, por ahora, limitada.











