El rechazo fue contundente por parte de un bloque de naciones que defienden el derecho internacional.
Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España emitieron un comunicado conjunto expresando su "profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente".
A ellos se sumaron China, que exigió la liberación inmediata de Maduro; Rusia, que calificó la operación de "criminal"; e Irán, que también condenó el ataque. En la otra orilla, la operación fue celebrada por líderes alineados con Washington.
El presidente de Argentina, Javier Milei, exclamó su tradicional lema "viva la libertad, carajo", mientras que el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, declaró: "A todos los criminales narcochavistas les llega su hora". La diáspora venezolana también reaccionó con júbilo en varias ciudades del mundo, con manifestaciones en las que derribaron estatuas de Hugo Chávez y festejaron lo que denominaron el "Día de la Segunda Independencia". La Unión Europea, por su parte, adoptó una postura intermedia, solicitando moderación para evitar una escalada, pero reiterando que Maduro "carece de legitimidad democrática".












