En diversas declaraciones, Trump ha sido explícito sobre sus intenciones.

Afirmó: "Yo estoy al mando en Venezuela" y que su gobierno dirigirá el país "hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y sensata".

Para supervisar esta fase, que podría durar hasta 18 meses, nombró a un grupo de altos funcionarios de confianza, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio. Esta estrategia ha sido bautizada como la "Doctrina Donroe", una clara alusión a la política del siglo XIX que establecía a América Latina como zona de influencia exclusiva de Washington.

El propio Departamento de Estado reforzó este mensaje con una publicación contundente: "Este es NUESTRO hemisferio y el presidente Trump no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada".

La acción se enmarca en un esfuerzo por reafirmar la hegemonía estadounidense en la región y contrarrestar la creciente influencia de potencias rivales como China y Rusia, consideradas una amenaza para los intereses de Washington.