Maduro y Flores fueron detenidos en una residencia fortificada y trasladados por aire fuera de Venezuela para enfrentar cargos por narcotráfico y narcoterrorismo en un tribunal de Nueva York.

El gobierno venezolano, que declaró el estado de conmoción exterior, calificó el hecho como una "gravísima agresión militar" y un "secuestro", exigiendo la liberación del mandatario. La acción militar fue justificada por Washington como necesaria para la seguridad nacional estadounidense, aunque ha sido ampliamente condenada como una violación del derecho internacional y la soberanía de un Estado. La operación, que según Trump se planeó durante meses, desató una crisis geopolítica inmediata, con reacciones divididas a nivel global y una profunda incertidumbre sobre el futuro de Venezuela.