En el marco de la operación en Venezuela, el presidente Donald Trump emitió advertencias directas a sus homólogos de Colombia, Gustavo Petro, y de México, Claudia Sheinbaum, sugiriendo que podría tomar acciones similares en sus países. Estas amenazas, que vinculan a los mandatarios con el narcotráfico, han sido interpretadas como una peligrosa escalada y una reafirmación de la política del "gran garrote" en el hemisferio. Durante una rueda de prensa, al ser consultado sobre la reacción del presidente Petro, Trump lanzó una frase contundente: "Tiene que cuidarse el trasero" ("He must watch his ass"), y acusó al gobierno colombiano de tener "laboratorios de cocaína".
Esta advertencia fue percibida como una amenaza directa, no solo diplomática sino potencialmente militar.
De manera similar, en una entrevista con Fox News, Trump se refirió a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, afirmando que "está muy asustada de los cárteles" y que "algo tendremos que hacer con México". Estas declaraciones han generado una profunda preocupación en América Latina, ya que se interpretan como el resurgimiento de una política exterior estadounidense unilateral y agresiva, donde la soberanía de las naciones vecinas queda supeditada a los intereses de seguridad de Washington. La postura de Trump ha sido calificada de "insolente" y "falaz", y ha provocado respuestas de rechazo por parte de los gobiernos aludidos, que defienden su soberanía y critican la injerencia estadounidense.
En resumenLas amenazas directas de Trump contra los líderes de Colombia y México representan una escalada significativa de la retórica intervencionista de Estados Unidos, creando un clima de inestabilidad y temor en toda América Latina.