Según se informó, seis países (Argentina, Bolivia, Perú, Paraguay, Panamá y Costa Rica) bloquearon una declaración conjunta, lo que fue duramente criticado por el canciller venezolano.

Esta división también se reflejó en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Argentina, representada por Francisco Tropepi, apoyó abiertamente la operación de Trump, calificando a Maduro de "dictador" y defendiendo la captura como una "medida para proteger la seguridad y estabilidad regional". En contraste, la mayoría de los países latinoamericanos, incluyendo a Colombia, Brasil y México, condenaron la acción militar por violar el derecho internacional. Esta fragmentación no solo debilita la voz de América Latina en el escenario mundial, sino que también deja a la región vulnerable a intervenciones externas, al no poder presentar un frente común en defensa de principios como la soberanía y la no injerencia.