Las posturas se dividieron en dos grandes bloques.

Por un lado, candidatos de centro y derecha celebraron la operación como un hito necesario para la región. Juan Manuel Galán la describió como el “cierre de una etapa de hambre, miedo y exilio forzado”, mientras que Sergio Fajardo afirmó que “la caída del dictador Maduro es un alivio”. En una línea similar, Paloma Valencia, del Centro Democrático, sostuvo que la acción no fue contra una nación soberana, sino contra un “tirano”.

En el extremo opuesto, candidatos de izquierda se alinearon con la postura del presidente Gustavo Petro, condenando la intervención. Iván Cepeda, del Pacto Histórico, la calificó como una “grave y abierta agresión militar” que amenaza la paz regional y el derecho internacional.

Roy Barreras advirtió sobre las repercusiones directas para Colombia, incluyendo una posible oleada de refugiados, y llamó a una salida pacífica.

Estas opiniones divergentes evidencian que la crisis venezolana no es solo un asunto de política exterior para Colombia, sino un tema que define las orientaciones estratégicas y los modelos de país que proponen los aspirantes a la presidencia.