Sin embargo, esta postura contrasta con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien afirmó que Rodríguez había sostenido conversaciones con el secretario de Estado, Marco Rubio, y había expresado su disposición a participar en una transición tutelada por Estados Unidos.

Esta dualidad la coloca en una posición compleja.

Para algunos analistas, su posible participación podría significar una mutación del chavismo, un “Chavismo 2.0” que cambiaría de rostro pero mantendría las estructuras de poder. Su futuro rol, y el del chavismo en general, parece depender de la postura que adopten las Fuerzas Armadas y figuras del ala dura como Diosdado Cabello.