En medio del creciente cerco de Estados Unidos, Venezuela ha fortalecido sus alianzas estratégicas en la región, principalmente con Cuba, conformando un eje de resistencia a la política de Washington. Gobiernos como el de México también han expresado su rechazo a la intervención, abogando por soluciones diplomáticas. La Habana y Caracas mantienen una estrecha relación, con el gobierno cubano acusando a Estados Unidos de buscar un “cambio de régimen” en ambos países. Esta alianza se materializa en un acuerdo vigente desde el año 2000, por el cual Venezuela suministra crudo a la isla a cambio de servicios profesionales.
Esta cooperación es vital para Cuba, especialmente ante el endurecimiento del bloqueo estadounidense.
En este contexto, México ha jugado un rol relevante al entrar en la “tensión petrolera del Caribe” con el envío de 80.000 barriles de petróleo a Cuba para ayudar a paliar su crisis energética, un gesto que desafía la línea de Washington. Además, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha rechazado explícitamente las “intervenciones” de Estados Unidos en Venezuela.
Esta red de alianzas y apoyos, aunque limitada, proporciona un respiro a los gobiernos de Maduro y Díaz-Canel. El artículo “Reservas y muestras de dignidad en Latinoamérica ante arrogancia y atropello imperial” destaca a la Venezuela de Nicolás Maduro, junto al Brasil de Lula y el México de Sheinbaum, como gobiernos que “le han plantado cara al imperio en decadencia”, resistiendo el acoso militar y diplomático.
En resumenVenezuela ha respondido a la presión de Estados Unidos reforzando su alianza con Cuba y encontrando apoyo en otros actores regionales como México. Estas colaboraciones, especialmente en el sector energético, conforman un frente de resistencia que desafía la política de aislamiento impulsada por Washington en el hemisferio.