Esta cooperación es vital para Cuba, especialmente ante el endurecimiento del bloqueo estadounidense.

En este contexto, México ha jugado un rol relevante al entrar en la “tensión petrolera del Caribe” con el envío de 80.000 barriles de petróleo a Cuba para ayudar a paliar su crisis energética, un gesto que desafía la línea de Washington. Además, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha rechazado explícitamente las “intervenciones” de Estados Unidos en Venezuela.

Esta red de alianzas y apoyos, aunque limitada, proporciona un respiro a los gobiernos de Maduro y Díaz-Canel. El artículo “Reservas y muestras de dignidad en Latinoamérica ante arrogancia y atropello imperial” destaca a la Venezuela de Nicolás Maduro, junto al Brasil de Lula y el México de Sheinbaum, como gobiernos que “le han plantado cara al imperio en decadencia”, resistiendo el acoso militar y diplomático.