Estas operaciones buscan estrangular la economía venezolana y forzar un cambio de régimen. La retórica ha alcanzado un punto álgido con declaraciones del gobierno de Donald Trump, que afirmó que “Venezuela está completamente rodeada por la Armada más grande jamás reunida en la historia de Sudamérica”, advirtiendo que la presión solo aumentará. Estas acciones son vistas por el gobierno venezolano como un intento de asfixia económica y una amenaza directa a su soberanía, lo que ha llevado el conflicto a un nuevo nivel de confrontación directa en aguas internacionales. El impacto de este bloqueo no solo afecta a la ya deteriorada economía venezolana, sino que también genera inestabilidad en las rutas marítimas del Caribe y pone en riesgo el suministro energético de países aliados de Venezuela en la región, como Cuba.