Ante la gravedad de la situación, y tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre no descartar una guerra, Lula se ofreció formalmente para mediar entre Washington y Caracas.

Afirmó haber mantenido conversaciones telefónicas con ambos líderes para promover el diálogo y evitar una escalada militar.

La postura de Lula, compartida por la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, busca posicionar a las mayores economías de América Latina como actores de moderación y defensores de una salida pacífica, insistiendo en que la región debe mantenerse como una zona de paz y resolución diplomática de conflictos.