El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha emitido una enérgica advertencia contra una posible intervención militar en Venezuela, calificándola como una “catástrofe humanitaria” con consecuencias devastadoras para toda la región. Su postura, expresada durante una cumbre del Mercosur, busca posicionar a Brasil como un actor clave para la desescalada del conflicto y la mediación diplomática. Lula expresó su “profunda preocupación” por la escalada de tensión, recordando que el presidente Donald Trump no ha descartado públicamente la opción de una guerra. El mandatario brasileño señaló que, cuarenta años después del conflicto de las Malvinas, Sudamérica vuelve a ser “acechada por la presencia militar de una potencia extrarregional”, lo que sentaría un “precedente peligroso para el mundo” y debilitaría los principios del derecho internacional.
En este contexto, Lula se ofreció formalmente a mediar entre Washington y Caracas, revelando que ya ha mantenido conversaciones telefónicas con ambos presidentes para promover el diálogo.
Su llamado a la moderación fue secundado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien también instó a buscar soluciones pacíficas a través de las Naciones Unidas. La posición de Lula contrasta fuertemente con la de otros líderes regionales, como Javier Milei de Argentina, y subraya la fractura ideológica en el continente sobre cómo abordar la crisis venezolana. El líder brasileño insistió en que Sudamérica debe mantenerse como una región de paz y que “las cosas no se resuelven con tiros”.
En resumenEl presidente de Brasil, Lula da Silva, ha rechazado firmemente cualquier intervención militar en Venezuela, advirtiendo de una catástrofe humanitaria y ofreciéndose como mediador para promover una solución pacífica y diplomática al conflicto con Estados Unidos.