En este contexto, Lula se ofreció formalmente a mediar entre Washington y Caracas, revelando que ya ha mantenido conversaciones telefónicas con ambos presidentes para promover el diálogo.

Su llamado a la moderación fue secundado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien también instó a buscar soluciones pacíficas a través de las Naciones Unidas. La posición de Lula contrasta fuertemente con la de otros líderes regionales, como Javier Milei de Argentina, y subraya la fractura ideológica en el continente sobre cómo abordar la crisis venezolana. El líder brasileño insistió en que Sudamérica debe mantenerse como una región de paz y que “las cosas no se resuelven con tiros”.