Según Caracas, la justificación del narcotráfico es una “gran mentira” y un pretexto para ejecutar un cambio de régimen y apropiarse de los recursos energéticos del país. El gobierno de Nicolás Maduro describe la situación como un “saqueo imperial” que normaliza el robo de recursos bajo un disfraz de legalidad. Varios artículos señalan que esta percepción es compartida por aliados de Venezuela como Rusia e Irán. Al calificar la incautación de buques como piratería, Venezuela busca deslegitimar la estrategia estadounidense ante la comunidad internacional y presentar a Estados Unidos como el verdadero violador de la libertad de navegación y la soberanía de los pueblos.