Justificó su postura argumentando que la crisis política y humanitaria venezolana tiene un impacto regional, especialmente en materia migratoria.

En respuesta, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, lanzó duras críticas, calificando a Kast de “pinochetista convicto” y emitiendo una advertencia directa: “Cuidadito le toca un pelo a un venezolano”. Maduro acusó a Kast de promover un discurso hostil contra los migrantes y le exigió respetar sus derechos.

Este cruce de declaraciones anticipa un giro en la política exterior chilena y evidencia la creciente polarización en Sudamérica. La postura de Kast lo alinea con la línea dura de Washington y con otros líderes de derecha en la región, fragmentando aún más la posibilidad de una respuesta regional consensuada a la situación de Venezuela.