Durante una rueda de prensa, Machado detalló la magnitud de esta presencia ilegal: “Tenemos agentes rusos, agentes iraníes, grupos terroristas como Hezbolá y Hamás operando libremente en coordinación con el régimen”. Además, señaló que la guerrilla colombiana y los carteles de la droga controlan el 60% de la población, dedicándose no solo al narcotráfico, sino también a la trata de personas y redes de prostitución.

Según su diagnóstico, esta situación ha convertido a Venezuela en “el centro criminal de las Américas”.

Con estas acusaciones, Machado contrarresta las críticas que la señalan de promover una intervención militar estadounidense, al sostener que la verdadera amenaza a la soberanía proviene de estos grupos que sostienen al régimen. Afirmó que el gobierno de Maduro se mantiene en el poder gracias a un sistema de represión financiado por el tráfico de armas, petróleo y narcotráfico, e instó a la comunidad internacional a cortar estos flujos de recursos. Esta narrativa también fue mencionada en su discurso de aceptación del Nobel, donde afirmó que “el dinero del petróleo se convirtió en un arma para comprar lealtades en el exterior, mientras el Estado se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales”.