El ascenso de figuras como Javier Milei en Argentina y Daniel Noboa en Ecuador también estuvo marcado por agendas que priorizan la seguridad y el control migratorio. La migración venezolana, que ha llevado a más de 7 millones de personas a abandonar su país, se ha convertido en un desafío social y económico para las naciones receptoras, y la derecha ha sabido transformar esta problemática en capital político, desplazando debates sobre políticas sociales o de integración.