Su justificación se basa en la falta de legitimidad del gobierno de Maduro tras elecciones consideradas fraudulentas por parte de la comunidad internacional y en la necesidad de abordar la crisis migratoria. Kast acusó al régimen de Caracas de obstaculizar el retorno de sus ciudadanos y de beneficiarse de las remesas, y adelantó que su administración impulsará medidas para limitar el envío de recursos por parte de migrantes en situación irregular. Esta posición se alinea con la de otros líderes del nuevo eje de derecha en la región y refuerza la órbita de influencia de Donald Trump. La declaración de Kast abre un nuevo frente de debate sobre los principios de soberanía y no intervención, en un momento en que la presión sobre Venezuela se intensifica desde múltiples frentes.