La líder opositora María Corina Machado ha reforzado esta visión en sus declaraciones en Oslo, al denunciar que el Estado venezolano “se fusionaba con el crimen organizado y con grupos terroristas internacionales” y que se sostiene gracias al narcotráfico y otras actividades ilícitas.

Este discurso presenta al gobierno no como un adversario político, sino como una organización criminal, lo que a su vez justifica medidas extraordinarias en su contra. La caracterización del régimen como una “narcodictadura” es, por tanto, un arma política clave que busca despojarlo de toda soberanía y facilitar una intervención internacional para lograr un cambio de gobierno.