Trump ha adoptado un discurso beligerante, afirmando que los días de Nicolás Maduro “están contados” y no descartando una invasión terrestre.
Además, ha extendido sus amenazas a otros líderes regionales, como al presidente colombiano Gustavo Petro, a quien advirtió que “podría ser el siguiente”.
La líder opositora María Corina Machado ha elogiado públicamente su rol, afirmando que “las acciones decisivas del presidente Donald Trump han sido fundamentales” para el avance de la oposición. La política de Trump es interpretada por analistas como la aplicación de un “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, buscando reafirmar el poderío estadounidense en la región y alinear a los países con sus intereses. Esta estrategia, justificada bajo la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, es vista por sus críticos como un intento de consumar el anhelo de deponer al chavismo para instalar un gobierno afín que entregue el control de las reservas petroleras a corporaciones occidentales. Su enfoque ha sido calificado como una amenaza y una zozobra creciente para todo el continente.











