Documentos desclasificados y estudios académicos citados en los informes indican que EE. UU. ha intervenido en 41 ocasiones en América Latina entre 1898 y 1994, impulsando cambios de régimen en el 55% de los países de la región. Muchas de estas acciones, como el derrocamiento de Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954, respondieron a la defensa de intereses empresariales estadounidenses. Hoy, las declaraciones del presidente Donald Trump de que los días de Nicolás Maduro “están contados” y la posibilidad de una invasión terrestre reactivan estos temores históricos. La estrategia actual, aunque justificada en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, es percibida por muchos en la región como la continuación de una política que busca perpetuar la subordinación regional y limitar la emergencia de proyectos autónomos.