La líder opositora venezolana María Corina Machado fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su “incansable esfuerzo” para promover la democracia en su país. El reconocimiento, recibido en su ausencia por su hija Ana Corina Sosa en Oslo, ha otorgado una legitimidad global sin precedentes a la oposición venezolana y ha puesto la crisis del país nuevamente en el centro de la agenda internacional. El Comité Noruego del Nobel definió a Machado como “una figura de unidad en una oposición política que antes estaba dividida”, destacando que su decisión de permanecer en Venezuela, obligada a vivir en la clandestinidad, ha inspirado a millones. En el discurso leído por su hija, Machado afirmó que Venezuela “volverá a respirar” y que se abrirán las puertas de las cárceles para liberar a miles de presos políticos.
Tras su llegada a Oslo, la propia Machado agradeció el premio, calificándolo como un “reconocimiento al pueblo venezolano”. El evento ha sido interpretado como un mensaje contundente de la comunidad internacional contra el régimen de Nicolás Maduro. El presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes, instó directamente a Maduro a abandonar el poder.
Sin embargo, el premio también ha exacerbado la polarización en América Latina, evidenciando una fractura ideológica.
Mientras líderes como el expresidente colombiano Iván Duque lo utilizan para presionar a Maduro, otros, como el presidente Gustavo Petro, lo descalifican como un premio a la intervención extranjera.
En resumenEl Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado representa una victoria simbólica y política de gran magnitud para la oposición venezolana, confiriéndole legitimidad internacional y renovando la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro. A su vez, el galardón ha profundizado la división ideológica en América Latina respecto a cómo abordar la crisis venezolana.