Este prestigioso premio otorga una legitimidad internacional significativa a Machado y al movimiento de oposición más amplio que representa. Desde el exilio, Machado ha convocado una “Marcha por la Libertad y la Paz” en más de 80 ciudades de más de 20 países para que coincida con la ceremonia de entrega del premio.

Declaró: “Ese día el mundo va a saber por qué el premio es nuestro”. Las marchas tienen como objetivo recabar el apoyo de la diáspora venezolana y de la comunidad internacional, aprovechando la atención mundial que atrae el Premio Nobel. Este reconocimiento sirve como una poderosa contranarrativa a la descripción que el gobierno de Maduro hace de la oposición y destaca la lucha continua por los derechos humanos y la democracia en el país. El premio no es solo un honor personal para Machado, sino una victoria simbólica para todos los venezolanos que luchan por una transición pacífica.