Esta advertencia, emitida alrededor del 29 de noviembre, llevó a varias aerolíneas internacionales, incluida la española Plus Ultra, a suspender sus operaciones en Venezuela.
Este cierre efectivo del espacio aéreo tiene profundas consecuencias, aislando aún más al país y creando un caos logístico para los viajeros.
La ciudad fronteriza de Cúcuta en Colombia se ha convertido en uno de los pocos puntos de entrada y salida que quedan, con personas recurriendo a largos viajes por tierra. En un acto de desafío, el gobierno de Maduro autorizó la reanudación de los vuelos de repatriación para migrantes venezolanos desde EE. UU., tras una solicitud de Washington. Esto fue enmarcado como un intento de demostrar que el espacio aéreo es seguro, a pesar de las advertencias de EE.
UU.
La situación pone de relieve el uso de la presión logística y económica como herramienta de estado, con el objetivo de paralizar la conectividad del país y aumentar la presión sobre el régimen.












