El Pentágono ha confirmado que posee un plan de contingencia listo para ser activado en caso de que Nicolás Maduro abandone el poder. Este anuncio subraya la seriedad de la presión estadounidense y demuestra que Washington se prepara activamente para un escenario de transición en Venezuela. El Departamento de Defensa de EE. UU. ha reconocido oficialmente la existencia de un plan de contingencia para un escenario en el que Nicolás Maduro ya no esté en el poder en Venezuela. La portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, declaró que el departamento “tiene un plan de contingencia para todo” y está “a disposición del presidente, nuestro comandante en jefe, para hacer lo que sea necesario si se nos solicita”. Esta planificación se presenta como un procedimiento estándar para posibles vacíos de poder en gobiernos extranjeros.
Wilson confirmó que las fuerzas estadounidenses podrían ser desplegadas según lo ordene el presidente en tal crisis.
El anuncio añade una dimensión concreta a la presión política y militar ejercida por la administración Trump.
Señala tanto al régimen de Maduro como a la comunidad internacional que EE.
UU. no solo está amenazando con acciones, sino que también se está preparando para las secuelas de un posible colapso del régimen.
Esta preparación para una Venezuela post-Maduro refuerza la credibilidad del ultimátum de EE. UU. y sugiere que Washington está considerando los desafíos logísticos y de seguridad de una transición de poder, ya sea negociada o forzada.
En resumenLa confirmación por parte del Pentágono de un plan de contingencia para la salida de Maduro es un movimiento estratégico significativo. Transforma las amenazas retóricas en una preparación militar y política tangible, lo que indica que EE. UU. está contemplando y planificando seriamente un cambio de gobierno en Venezuela y la posible inestabilidad que podría seguir.