Estas propuestas diplomáticas abren una posible vía alternativa al conflicto, sugiriendo además la posibilidad de acoger a figuras del régimen venezolano.

En medio de la escalada del conflicto, tanto Catar como Panamá han declarado públicamente su disposición a actuar como mediadores entre Estados Unidos y Venezuela. Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Catar, indicó que su país está “esperando” a que las partes implicadas u otros estados soliciten formalmente la mediación de Doha. Esta oferta es significativa dada la historia de Catar en la mediación de complejas disputas internacionales.

De manera similar, Panamá no solo se ha ofrecido a mediar, sino que también ha sugerido que podría “acoger a ciertas personas del régimen venezolano”. Esta doble oferta de mediación y posible asilo para funcionarios del régimen es un componente clave de una estrategia de salida negociada, que depende de una red de países garantes para proporcionar seguridad a Maduro y su círculo cercano si aceptan dejar el poder. El papel de Panamá también es notable, ya que recientemente restableció las relaciones consulares con Venezuela, aunque estrictamente por cuestiones migratorias.

Estas ofertas representan un esfuerzo concertado de naciones terceras para encontrar una salida diplomática y prevenir una confrontación militar, proporcionando un marco potencial para una transición pacífica si tanto Washington como Caracas decidieran participar.