Según un reporte del New York Times, basado en fuentes del círculo del régimen, Maduro ha implementado cambios significativos en su rutina desde septiembre.
Ha dejado de pernoctar de manera continua en el palacio de Miraflores, ha cambiado su teléfono celular y ha reforzado su esquema de seguridad personal, expandiendo el rol de sus guardaespaldas y asesores de contrainteligencia cubanos en detrimento de los militares venezolanos, para reducir el riesgo de una traición. Estas precauciones contrastan con la imagen pública que intenta proyectar, con apariciones frecuentes en redes sociales, aunque muchas de sus alocuciones son pregrabadas para no revelar su ubicación en tiempo real.
En el plano político, Maduro anunció la creación de un nuevo buró político del oficialismo, integrado por doce figuras clave del chavismo como Diosdado Cabello, la vicepresidenta Delcy Rodríguez y la primera dama Cilia Flores. Esta instancia tiene la tarea de asumir “la dirección al más alto nivel” de las fuerzas políticas y sociales de la revolución, consolidando así su círculo de poder más cercano en un momento de máxima tensión.












