La administración Trump ha enmarcado su agresiva postura militar en el Caribe como una operación contra el narcotráfico, centrando sus acusaciones en el llamado “Cartel de los Soles”. Washington sostiene que esta presunta organización criminal es liderada por el propio Nicolás Maduro y la ha designado como una organización terrorista, utilizando esta narrativa como la principal justificación para su despliegue naval y sus amenazas de intervención. Estados Unidos acusa a Maduro y a altos funcionarios de su gobierno de utilizar las estructuras del Estado para facilitar el tráfico de drogas hacia Centroamérica y el Caribe, ofreciendo una recompensa de 50 millones de dólares por información que conduzca a la captura del mandatario venezolano.
La operación “Lanza del Sur” es presentada como la respuesta directa a esta amenaza, habiendo ya ejecutado ataques letales contra embarcaciones sospechosas.
Sin embargo, esta justificación enfrenta un fuerte escepticismo.
Analistas señalan una “incoherencia” en la política de Trump, quien al mismo tiempo que amenaza a Venezuela, indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en EE.
UU. a 45 años por narcotráfico.
Además, se argumenta que el “Cartel de los Soles” podría ser más una construcción mediática que una estructura criminal jerarquizada y que, según informes de la ONU, Venezuela no es un corredor principal en las rutas del narcotráfico.
Trump también ha amenazado con extender estas operaciones a otros países, mencionando explícitamente a Colombia por tener “fábricas enteras de cocaína”.
En resumenLa narrativa de la lucha contra el “Cartel de los Soles” es el pilar de la justificación de Estados Unidos para su escalada militar contra Venezuela. No obstante, esta postura es criticada por sus aparentes contradicciones y por ser vista por muchos como un pretexto para alcanzar objetivos geopolíticos más amplios, como un cambio de régimen en Caracas.