A raíz de una advertencia directa del presidente Donald Trump para que se considere el espacio aéreo de Venezuela como “cerrado en su totalidad”, el país enfrenta un virtual aislamiento aéreo. Esta declaración unilateral provocó la suspensión masiva de vuelos por parte de aerolíneas internacionales, profundizando la crisis de conectividad y dejando a cientos de pasajeros varados en aeropuertos de todo el mundo. La crisis se desencadenó después de que la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) emitiera un aviso el 21 de noviembre recomendando “extremar la precaución” al sobrevolar Venezuela. Días después, el 29 de noviembre, Trump publicó en su red social el mensaje que instaba a considerar el espacio aéreo cerrado.
La respuesta de las aerolíneas fue inmediata: compañías como Iberia, Air Europa, Plus Ultra y LATAM Colombia cancelaron sus operaciones. Iberia, en particular, suspendió sus vuelos hasta el 31 de diciembre. El gobierno venezolano reaccionó revocando los permisos de operación de seis de estas aerolíneas y calificando la medida estadounidense de “amenaza colonialista”. El impacto fue drástico, con una reducción de los vuelos internacionales semanales de 105 a 79.
Mientras tanto, aerolíneas como la panameña Copa y la colombiana Wingo mantuvieron operaciones limitadas.
La situación ha generado una crisis humanitaria para los viajeros, como los venezolanos atrapados en Madrid, y ha llevado a operadores turísticos rusos a desviar sus vuelos hacia Cuba.
En resumenLa declaración de Donald Trump sobre el cierre del espacio aéreo venezolano, aunque de legalidad cuestionada, ha provocado un efectivo bloqueo aéreo que aísla al país. La medida ha generado caos para los viajeros, ha reducido drásticamente la conectividad internacional y ha sido un factor clave en la escalada de la confrontación entre Washington y Caracas.