La respuesta de las aerolíneas fue inmediata: compañías como Iberia, Air Europa, Plus Ultra y LATAM Colombia cancelaron sus operaciones. Iberia, en particular, suspendió sus vuelos hasta el 31 de diciembre. El gobierno venezolano reaccionó revocando los permisos de operación de seis de estas aerolíneas y calificando la medida estadounidense de “amenaza colonialista”. El impacto fue drástico, con una reducción de los vuelos internacionales semanales de 105 a 79.

Mientras tanto, aerolíneas como la panameña Copa y la colombiana Wingo mantuvieron operaciones limitadas.

La situación ha generado una crisis humanitaria para los viajeros, como los venezolanos atrapados en Madrid, y ha llevado a operadores turísticos rusos a desviar sus vuelos hacia Cuba.