Esta acción fue calificada por Caracas como una violación de los acuerdos migratorios y un riesgo para miles de migrantes que esperaban regresar de forma segura.

Según cifras del gobierno venezolano, este año se habían realizado 75 vuelos con al menos 13.956 ciudadanos deportados desde territorio estadounidense.

Ante la suspensión generalizada de vuelos comerciales, el gobierno de Maduro también anunció la implementación de un “plan especial” para garantizar el retorno de los venezolanos varados en otros países.