Para contrarrestar esta presión, el mandatario ha reforzado la jefatura de su partido, designando un nuevo buró político conformado por doce de sus más leales dirigentes, entre ellos Diosdado Cabello, la vicepresidenta Delcy Rodríguez y su esposa Cilia Flores. Paralelamente, el gobierno ha intensificado su aparato propagandístico.

Maduro ha protagonizado actos públicos que se han vuelto virales, como sus bailes al ritmo de canciones que incluyen sus propias frases en inglés como “No war, no, please”, buscando ridiculizar la amenaza externa. Esta estrategia se complementa con la difusión del cómic “Súper Bigote”, donde él y su esposa son representados como superhéroes que luchan contra el imperialismo, y la promoción de la serie documental “Nicolás”, que narra una versión oficial y heroica de su vida. Esta campaña ha generado críticas, como la del congresista estadounidense Carlos Giménez, quien calificó a Maduro de ser “todo un payaso de un circo pedorro”, evidenciando la polarización de las percepciones sobre su liderazgo.