“El departamento tiene un plan de contingencia para todo.
Somos una organización de planificación… Por lo tanto, estamos a disposición del presidente, nuestro comandante en jefe, para hacer lo que sea necesario si se nos solicita”, afirmó Wilson. Esta declaración confirma que el gobierno estadounidense no solo está ejerciendo presión para forzar la salida de Maduro, sino que también ha diseñado una estrategia para gestionar las consecuencias de su eventual caída. Wilson reiteró que el objetivo de la administración es “eliminar a los narcoterroristas y erradicar esa amenaza”, y que el Pentágono está preparado para desplegar fuerzas según lo ordene el presidente. La existencia de este plan de contingencia se enmarca en la creciente tensión bilateral, marcada por el ultimátum de Trump a Maduro y el masivo despliegue militar en el Caribe, lo que intensifica la incertidumbre sobre los próximos pasos de Washington.












