El gobierno venezolano informó que este año se han realizado 75 vuelos con al menos 13.956 venezolanos deportados desde Estados Unidos.

La autorización de nuevos vuelos, solicitada por Washington, coloca a la administración Trump en una posición contradictoria, ya que por un lado advierte sobre peligros en el espacio aéreo venezolano y por otro solicita permiso para operar en él. Para Caracas, la medida es una oportunidad para rebatir la narrativa de inseguridad y mostrar cooperación en materia migratoria, a pesar del conflicto diplomático y militar.