Por su parte, el gobierno de China también rechazó enérgicamente cualquier injerencia externa en los asuntos internos de Venezuela. Un portavoz de la Cancillería china instó a Estados Unidos a levantar las “sanciones unilaterales ilegales” y a cesar la presión militar y diplomática en el Caribe. Pekín argumentó que estas medidas carecen de respaldo en el derecho internacional y no cuentan con autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, además de afectar directamente a la población y alimentar la confrontación. Estas posturas se suman a las críticas de organismos de derechos humanos y congresistas demócratas en EE. UU. que han cuestionado la legalidad de los ataques letales contra embarcaciones en el Caribe.