El diálogo, que no prosperó, expuso las profundas diferencias entre ambas administraciones y culminó con un ultimátum por parte de Washington. La llamada, confirmada por el propio Trump, tuvo lugar el 21 de noviembre y duró menos de 15 minutos. Según fuentes citadas por la agencia Reuters y otros medios, Maduro habría condicionado su salida a la concesión de una amnistía legal para él, su familia y más de 100 funcionarios de su régimen. Además, solicitó el levantamiento de todas las sanciones de EE. UU., el cese de un caso en la Corte Penal Internacional y propuso que la vicepresidenta Delcy Rodríguez liderara un gobierno de transición. Trump rechazó estas demandas y, a cambio, le ofreció un plazo de una semana para abandonar el poder y salir del país con su familia hacia el destino que eligieran, una oferta descrita como una “salida segura”. El plazo habría vencido el 28 o 29 de noviembre. Al no cumplirse el ultimátum, la Casa Blanca ordenó como primera acción declarar cerrado el espacio aéreo venezolano como medida de escalada en la presión. Trump se refirió a la conversación de manera escueta, afirmando: “No diría que salió bien ni mal.
Fue una llamada telefónica”.
Por otro lado, un senador republicano, Markwayne Mullin, aseguró que a Maduro se le ofreció la posibilidad de exiliarse en “Rusia o a otro país”.












